Nuestro viaje hace tiempo que pasó el ecuador y hoy era un día algo triste: nos despedíamos de nuestros amigos de Izmir, esperando vernos en Zaragoza. Madrugón, alguna lágrima y camino al aeropuerto, pero con ganas de llegar a la última etapa de la aventura azucarera: Bizancio, Constantinopla, Estambul... llamadlo como queráis
Y hemos empezado por la puerta grande, callejeando, admirando sus calles, casas y tiendas abarrotadas de gente y llegando a Santa Sofía. Esta vez algo que estudiamos en 2º de ESO se hacía real ante nuestros ojos "tan grande que marea", decía Dani. La cúpula, los mosáicos, la caligrafía (con una un poco más floja hemos firmado en el libro de honor), todo impresionante. Tanto que en el pilar de los deseos, donde hay que girar el pulgar, quizás alguno ya haya pedido el poder volver.
Justo frente a Santa Sofía se encuentra la Mezquita Azul, que hemos visitado por fuera pues estaban en la oración: mañana volveremos. Pero mientras, nos hemos comido cómo no, un kebab y hemos bajado a las profundidades de la basílica de la Cisterna, un antiguo depósito del palacio del sultán en el que entre la penumbra y gotas de agua que caían del techo hemos ido buscando la cabeza de Medusa.
Descanso, tentempié y vuelta a andar... pero hacia el Cuerno de Oro. El puente Gálata con sus restauranres y tiendas nos ha llevado a la otra orilla, y viendo Europa y Asia hemos estado a los pies de la torre Gálata. Se hacía de noche y mientras se encendían las luces de Estambul, también lo hacía nuestro estómago, así que junto al mercado de pescado nos hemos comido un bocadillo de ídem sentados en el suelo en corro, con bastantes risas que os contaremos a la vuelta... Tranquilamente volvíamos a descansar cuando aún hemos hecho la última visita, pues la Mezquita Nueva estaba abierta, silenciosa e iluminada.
Se va acercando el final de esta aventura, pero lo que está claro es que Turquía nos ha impactado y ya somos eso, un poco Oto-maños
Me gustaría ser gato, así entraría gratis a todos los sitios (Dani)
Es que Ataturk es como el Mario Casas turco, está en todas partes (Noelia)



























